miércoles 7 de marzo de 2012

Today


A veces estoy despierta. Han pasado muchas cosas, el panorama es tan distinto a otros años...

Estás vos. Te encontré.

A veces estoy flotando. Las emociones parecen siempre ir cuesta arriba. Me mareo.
Estás. Te encontré.

Ayer simplemente es ayer. Es como si los recuerdos se hubiesen borrado, como si mi cabeza sólo admitiera el presente. Donde estás vos, donde por fin te encuentro.

Y en tardes como esta imaginaba escenarios. Miraba mi serie favorita, tomaba chocolate con vainillas, escribía en hojas de cuadernillo.
Pensaba si existías.

Estás. Te encontré... o me encontraste, no sé.
Quizás nos cruzamos cuando iba apurada al trabajo y vos a pagar la facultad.
Quizás estabas en el mismo bar que yo la noche que saliste con los chicos y yo con mi loca amiga.
Quizás te choqué en la peatonal mientras miraba carteras y vos agarrabas las manijas de tu mochila.

Y hoy estás acá... conmigo.
Te grité, ¿sabías?
Un día grité fuerte que si realmente existías aparecieras de una buena vez.
Grito fuerte. La rata que me pasó entre medio de los pies anoche bien lo sabe.

Es raro. Estás... Nos encontramos.
¿No te parece raro?
Ese día que apareciste estaba apurada. El día que me buscaste también. Ja. Ahora cada vez camino más lento.

Sí, estoy llorando. Creo que hasta fue un poco de suerte... un poco de la que nunca tuve quizás.

Gracias por buscarme ese día.
Creo que dentro de mí algo sabía, por eso me arreglé.

Gracias por demostrame que el hoy puede ser mejor que el ayer.
Que hoy es el mañana que ayer me preocupaba.


Por ser la persona que tanto esperaba...
Por hacerme sentir encontrada.
:)

domingo 19 de febrero de 2012

Shit, shit, shit

8 comentarios

Hoy es domingo, son las 9 de la mañana y estoy despierta.
No, anoche no me acosté temprano. Creo que me sentia una Raúl más, o algo así, y terminé tomándome un tranquilizante que me dejó embobada.
Creo que también me sentí como la señora que me lloró por  teléfono porque era equivocado.

Bueno sí, les cuento. Si estoy exagerando no sé, pero soy exagerada, les advierto.
Me olvidé la tarjeta de débito en el cajero (1- soy una boluda ya sé. 2- así es que empecé la mala racha), pero en el momento me sorprendía que haya sido capaz de semejante desliz y terminé creyendo que en realidad el cajero la había trabado.
Al otro día dirijome a la sucursal (sin el documento porque soy re grossa -y pelotuda-) para corroborar que no había cometido desliz yo, sino el cajero. Cuando toca mi número, la que me atiende se toma el tupé de pedirme el documento, ese que porque soy re grossa no llevé.
Le confieso que me lo había olvidado.
-No te puedo ayudar entonces.
-Tengo muchas cosas con mi número, ¿la tarjeta de la obra social?
-Necesito algo que tenga tu foto.
-:( ¿Me podés decir por lo menos si mi tarjeta de débito está acá?
-(cara de traste, típico) Decime el número de documento-. se lo digo- No, no está. Hacé el reclamo en mesa de entrada.
Y le siguió que no soy clienta de la sucursal, que tuve que reclamar por teléfono a Banelco, que después fui temprano el lunes a la que me correspondía y luego de casi una hora de espera ellos no hacen ese trámite sino que es por teléfono, que nadie te da bola y todos tienen cara de culo como si fuese requisito exclusivo... en fin. Perdí la tarjeta, llegué tarde al laburo, mi supervisora me miró con cara de culo (adviertase que fue la forma de cara que todos me mostraban, mis pupilas empezaban a tomar dicha forma) y chanan: reunión.
-Bueno chicos, se han detectado muchas fallas, estamos al tope del ausentismo, tenemos mucho tiempo improductivo y hay varias suspensiones seguidas de desvinculaciones también.
Resultado: suspendieron a tres compañeros y corrieron a otros cuatro.

Estuve toda la semana cortando clavos pensando que ya tengo todo para mudarme, pero que capaz no iba a tener con qué pagar un alquiler.
Así que se me dio por preguntar por lo del concurso para ingresar en el Poder Judicial (el cual aprobé y quedé a la espera).
-Quería saber en qué número van ya para el ingreso de ayudantes judiciales... pasa que nunca más actualizaron la página. Habían quedado en el 106 la última vez.
-¿Qué número tenés vos?
-165
-Vamos a llamar a unos veinte o más ahora... y la verdad no te aseguro que vayamos a llamar más gente. No hay vacantes.
Clin Caja.

No desespereis, me decía para mis adentros. No creo que te corran a vos que te portás tan bien en el laburo.

Pero empezaba a quedarme corta de plata. Se me ocurrió que la úlltima vez le hice el favor de pagarle la factura del teléfono a mi hermana y que me debía todavía.
Pasó que primero pagué 120 y resultó que después cuando quise pagar el mío el cajero automático me volvió a debitar el pago para la cuenta de ella y me fajó 227 mangos más. So... creí que en esta nueva factura que le llegase iban a figurar mis pagos, por lo que este mes no tendría que volver a pagar.
¿Cómo creen? eso cortaría mi racha. Esta vez le vino un monto por 249 pesos y mis pagos ni pintan.
Llamé, no me atienden, mandé mails que no responden, los sigo en el twitter y se hacen los dolobus.
Resultado: tomé una pastilla que me dejó embobada y hoy estoy despierta a las nueve de la mañana.
Soluciones: todavía ninguna.


¿Qué creían? ¿Que había final feliz?
:(

viernes 3 de febrero de 2012

Hace unos años...

7 comentarios


Estudiaba para geografía. Había puesto la mesita y me senté en la cama. Tenía que calcar mapas y pintar.
Me había equipado con mi grabador en contra del aburrimiento entre colores y trazar líneas. Grabador que me regaló mi mamá para los quince, así no tenía que pelear por que mi hermano me prestara su equipo.

Ahí estaba yo, escuchando radio Tafí Viejo que no era lo más up del mundo, pero amaba escucharla.
Mientras trazaba mapas, Alvaro Torres me acompañaba de fondo... (si supiera que lo traicioné con Damien Rice) aunque era inalterable... el momento clave, en que se paraba todo y no existía lápiz capaz de trazar ningún mapa, era cuando venía Ana Gabriel: "... es una locura , de decir que no te quiero, evitar las apariencias, ocultando evidencias, mas porque seguir mintiendo si no puedo engañar mi corazón..."

Lo sé, siempre fui patética, pero admito que la traicioné con Maria Mena, o quizá Lisa Hannigan.

Tal vez fue en ese momento clave cuando él me fue a buscar.
Nunca le presté atención porque era más petiso que yo.
Me acuerdo que de lejos me parecía lindo... aunque me acercaba y además de llegarme en los hombros... no había ojos para verlo.
Me dio vergüenza salir a atenderlo. Yo le gustaba. Él a mí no.
Cuando salí vi que escondió algo detrás de su espalda (tonto, era tan flaco que se le veía algo sobresaliendo).

- Hola...- su sonrisa me hizo incomodar más de lo que ya de por sí me incomodaba su presencia.
- Tengo un montón de mapas que hacer de geografía... estoy ocupada.

Nunca hacía mi tarea. Era un desastre, nunca me gustó estudiar. Prefería quedarme tirada en la cama escuchando radio Tafí viejo o alguna otra donde pasaban la música que escuchaba en esa época.
Justo ese día la estaba haciendo y, si alguien me interrumpía, era digno de excusa para no seguir.

- Oooh perdón, aplicaaadaaa- ¿se acuerdan ese tono tonto, en que se resaltaba la sílaba tónica, valga la redundancia?
- Bue... chau.- me dí la vuelta y él me agarró del brazo, se le cayó lo que había escondido detrás de su espalda. Ambos miramos.
- Vine a traerte esto nada más.
- Qué cosa??- y me entregó... era un poster. Un poster tamaño mediano de los Backstreet boys.

Seee, me mataba escuchando románticos latinos y de todas formas los amaba.
Amaba el pelo rubio de Nick... y creo que todavía le doy, pero ya no lo amo.
Todo el mundo sabía que me gustaban. Siempre fui delirante cuando algo me gustaba.
Y ahí estaba él intentando sacarme una sonrisa a través de un simple cartón con la cara de esos tipos que me volvían loca.
Le di las gracias... Quizás nunca le pedí perdón.

Perdón por negarle una sonrisa.
Porque a veces hay gente que busca con cosas insignificantes sacarte una.
Gente que quiere un lugar en tu vida tan sólo con detalles mínimos, pero grandes.
Y por ahí estamos tan ocupados en eso a lo que nunca le damos importancia, aunque cuando alguien quiere una sonrisa de tu parte decidís que sí, que sí la tiene.
Y por ahí ni tenemos en qué ocuparnos. Sin embargo buscamos excusas para negarle una a alguien que nos quiere, que nos da la oportunidad de sonreír a causa de pequeños detalles.

Entonces me doy con lo injusto de negar presencia, momentos con alguien.
Ese alguien que pese a todo, siempre está pensando en vos.
Entonces me doy con que mucho va cambiando y no nos queda otra que elegir.

¿Seguimos intentando sacar una sonrisa a tal punto que en los intentos dejamos de sonreír?
¿O simplemente vamos en búsqueda de nuestras propias sonrisas, con alguien que también las quiera recibir?

Lo estoy decidiendo.
Si por intentar sacar sonrisas, me olvidé de sonreír.

jueves 19 de enero de 2012

Menos rara de lo que creía

12 comentarios

Me declaré rara a los once años cuando tenía mechitas de todos colores en el pelo y después incorporé las trenzas. Algo parecido a una Shakira en la época de Pies descalzos.

Pero bueno, tenía sólo once.
Creo que las trenzas o los colores eran lo de menos. Yo era otra cosa: la que iba contra la corriente, a la que no le gustaba la gente, la que se sentía observada, la que detestaba el asado.

Y no, capaz que no andaba como tontita mirando al más lindo del grado, pero me divertía con mis hojas perfumadas o vendiendo semillitas de girasol para comprarme más hojitas. Que digamos era bastante normal, aunque como la onda era "mirar al lindo" yo me sentía rara.

Rara quizás porque conocía música que los chicos a esa edad ni ahí, o porque en vez de ponerme ropa de moda prefería las soleras que me hacía mi mamá. No tenía un album de figuritas de nena. Yo quería completar uno de los chicles Bomky (o como fuere) con los jugadores de fútbol del momento.

Sé que di un vuelco años después. Me puse un piercing, me hice rulos, me corté el pelo. No tuve novio a los quince, no quería dar besos por dar besos.

Qué sé yo, siempre creí ser un poco rara, pero después de que me contaron de una prima me lo tuve que cuestionar.
Lo que le nombres no le gusta, sólo te habla de Japón, se encierra y no quiere hablar con nadie, casi no sale de día porque le gusta la oscuridad. No sé si es emo o qué.
Para colmos en la fiesta de fin de año implementamos en la familia vestirnos de blanco. Una tontera, más que nada lo veo como algo en donde por fin estamos de acuerdo o compartiendo, por más ínfimo que sea.
Ella tenía puesto jogging, una remera vieja (negra) y ojotas.

El detonante fue cuando, al otro día, en la habitual salida al río, el asado familiar, las fotos ridículas... la pendeja tenía "la cámara".
Cuestión que para hacerla amiga empezaron a juntarse todos (y cuando digo todos imaginensé, mínimo, 20 personas. Somos muchos) haciendo las típicas moriquetas, unos levantando la pata, otros haciendo cuernos, algunos sacando la lengua.
Para cuando cada uno estaba en su respectiva pose mi tío le gritó:

-¡Meli!, sacanos una foto con esa cámara re buena que tenés.

Claaaro, y todos se reían más y hacían más moriquetas.
Pero la pendeja... la pendeja arqueó una ceja, puso su mejor cara de WTF!, se notaba su risa interna por lo ridículos que se veían y largó un monumental:

-¿Qué? Yo no saco gente... Saco bichos nomás.

Y ahí tuve que concluir:

PERO SI FUI Y SOY DE LO MÁS NORMALITA!

viernes 13 de enero de 2012

De vuelta

6 comentarios

El paso del basurero ya sea a las 6 o 7 me despertaba siempre. Me quedaba contemplando su cara, sus ojos cerrados, su pelo revuelto a la vez que escuchaba el sonido del mar a lo lejos.

No conocía el mar. No conocía el rujido que pronuncian sus olas, no conocía su agua salada (hasta que tragué un poco), no sabía que caminar por la arena tan suave te calma de todo.

Soñé muchas situaciones en la vida con lo desconocido.
Yo ya me había imaginado apoyando mi cabeza en su hombro mientras contemplábamos las olas, los chicos jugando a hacer castillos o cómo las sombrillas colorean la playa.

Yo me imaginé con un hombre dulce, con ganas de querer y ser querido. El que te apretuja cuando lo necesitás. El que no tiene miedo a mostrarte sus lágrimas cuando también está triste.

No estoy segura de que eras vos la persona que siempre permaneció en todas mis ensoñaciones, pero vos me prestaste tu hombro. Vos me llevaste de la mano a conocer los rujidos del mar. Con vos pisé esa arena que tranquiliza tanto y sos vos el que se adueñó de todo lo que sea capaz de sentir.

Y después de haber conocido tanto a tu lado,


CREO QUE ME QUEDÉ REALMENTE CORTA CON TODO LO SOÑADO...