martes 27 de septiembre de 2011

But darling when i see you, i see me (parte V)


Hacía tanto frío, Dios mío. Era tan inexperta en el arte de caminar con tacos, del maquillaje, del "arreglamiento".
El cansancio de la jornada laboral se hizo sentir apenas pudo. Estar arreglada toda la tarde y laburando así no fue nada confortable (eso es lo bueno de laburar seis horas en la actualidad).

No sabía si estar incómoda, tampoco quería pensar en cómo actuar. Fueron tantos cambios que, muy en el fondo, poco sabía en quién me había convertido.
Las expectativas se mantenían por el nivel medio. Ya en los días anteriores terminé por sentirme exhausta por pensar todo el día en la situación. Además, la foto que me había mostrado en el msn no era la gran cosa. Por lo tanto cuando se acercó la hora del encuentro estaba tan extremadamente confundida que terminé por resignarme.


21.00 hs.
Respiré profundo y salí.


La mierda, hace frío en serio. No sé cómo carajo hacen las mujeres para andar por la vida caminando con estas cosas en los pies. Aguanten las chancletas, loco.
No veo ningún siena azul... ¿Me va a hacer esperarlo?
1 punto menos.
Corre viento. ¿Para qué se peina una me podés explicar? Viene el barba y te caga la historia. Feísima actitud.
Pucha, pero no está.
Uh, uh... ¿es un siena?
Ay Dios, qué vergüenza... ¿y si me arrepiento ahora? No, no... ya estoy grande... 
Wooow, es, es... lindo...

Pasó de largo y yo me quedé mirando cómo se alejaba. Creo que estaba boquiabierta, no sé.
Vi como bajaba del auto y a su vez se disponía a contactarme con su celular.
Cuando estaba a unos cuantos pasos ya le había hecho una tomografía computada, una ecografía, una endoscopía, radiografía y todos los estudios habidos y por haber.
Como me había manifestado algo parecido a que creía que yo tenía miedo de que me vieran con él, apenas alzó la vista lo abracé muy fuerte.

"¿Ves? No me importa que me vean con vos".
A lo que él tan sólo sonrió.

Hablamos mucho, nos miramos un poco. Nos desahogamos, nos volvimos a mirar.
Se dijo mucho de su ex... se explayó demasiado.
La seguía, no terminaba.
Quedé sin mucho que agregar...

Cuando paró el auto en la puerta de mi casa no me quería bajar.
Fue raro.
En un momento quería que me bese, pero no dejaba de pensar en todo lo que había vomitado sobre la ex durante la cena.
Lo saludé amablemente, quedamos en volver a juntarnos "algún día" y me fui.

Al día siguiente una amiga bloggera me preguntó en el chat qué onda.
"Nada, boluda. Habló toda la noche de la ex. Me di con que no tomaba así que practicamente tomé una cerveza sola. Me dijo que ni me haga la idea de que si llegamos a salir de nuevo vamos a tomar alcohol o mucho menos que puedo llegar a prender un cigarro... o sea... bueno, eso."
"Ahhh, ¿pero qué onda?"

"Es lindo, bastante simpático. ME GUSTA".

Seee, así soy yo.

Ya casi termino.
;)

5 comentarios:

Dark Knight dijo...

Ahora me pregunto, que tan distintas habrían sido las cosas si vos lo besabas a él esa noche?.
Linda historia,q uiero el final. Besos :D

Sofie Pascuala dijo...

Sí, cómo terminó?

Con esto queda clarísimo que no sos Cindy Crawford! (Solamente extrañaba decir eso, no lo relaciones con nada jajajajaja!)


sir Ferdinand of Padua dijo...

No toma alcohol ni fuma ni tiene vicios (salvo hablar de la ex). Ok. Puede pasar. Ahora, cuando se ponga a jugar mas con el perro que con vos, me pegás un tubazo. ;)

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

DAVE: O si él me besaba a mí, porque me confesó que tenía ganas también. Jaja.
¡No sé!

SOFIE: Pfff, te extrañaba, guacha.
No falta nada y termina.
=)

Sir: Jajajaja, hecho.
;)
Pero, ¿jugar en qué sentido conmigo?

Pablo dijo...

Fui de atrás para adelante...