Fue un 29 de septiembre, día en el que realmente estaba de muy buen humor. O sea, rarísimo.
Antes cuando laburaba en el estudio, apenas llegaba a casa comía, ni tiempo tenía de tirarme un ratito a descansar que ya tenía que salir de nuevo. Entonces por lo general a la siesta mi humor era... sí, una mierda.
No, pero doña Cendy estaba pum para arriba. Alistó los tacos, se puso una camisita con brillos, se peinó lindo y salió coreando "li, li, li, li, li, li, li, life is wonderful..." Mentira, pero estaba de buen humor =P
La jornada no varió en nada, igual ahí estaba yo toda "pituca" laburando.
Habían pasado unos cuantos dias y unos cuantos encuentros más con el ñorse. Para ese 29 de septiembre yo estaba hasta la coronilla e, inclusive, fue una gran pelea con sentimientos de dolor y sentimientos nuevos para él hasta que me confesó que yo le gustaba.
Esperaba salir y que el colectivo no se me pasara, nada más. Nada de que me había arreglado con la esperanza de encontrar a Orlando Bloom dando vueltas. Soy honesta, me arreglé porque sí. Realmente hacía poco que incursionaba en el arte de prepararme bien. Porque la verdad siempre fui un desastre.
Ya que mi único anhelo era que mi colectivo se dignara a esperar a que yo llegara a la parada, salí casi corriendo a tomarlo.
Cuando llegué a la esquina pude ver cómo se dignaba a pasar, el semáforo en verde me ayudó en la mala suerte y largué un gran:
"la re concha de tu hermana, hijo de puta. ¡¿Por qué siempre te me pasás?!"
ALGUIEN ME TOCA EL HOMBRO.
Oh, crap...
Es una señora que me va a largar un discurso por mi pobre glosario y los improperios largados.
Sí, seguro una señora me está por putear...
Dios... no quiero...
Volteé con tanto miedo, casi cerrando los ojos y los oídos por lo que creí se venía... pero no.
ERA ÉL.
"Hola"
No sé qué contesté, poco recuerdo, estaba muy exaltada.
LO BESÉ.
Me le colgué al cuello.
"¿¡Qué hacés acá?!" Lo volví a besar.
"Te vine a ver..."
Pero yo lo había visto antes.
Yo lo había visto cuando tenía 4 años y quería saber qué era el amor o qué carajo era eso de mariposas en el estómago, caminar de la mano con alguien... Porque yo me dedicaba a eso, a contar a quien viera pasar de la mano para deducir que ellos sí sabían lo que era.
Lo vi cuando quería saber qué era un beso, y cómo se hacía y qué se sentía.
Lo vi cuando quise aprender a sentir sin dolor de por medio.
Yo ya lo había visto. Yo supe quién era apenas vi su comentario y, por suerte, no me equivoqué.
Ese día fue el comienzo de nuestra historia.
Supongo que descubrí las verdaderas mariposas.
Y también las mariposas en origami... como la que me regaló cuando me dijo:
QUIERO ESTAR CON VOS.
=)
Antes cuando laburaba en el estudio, apenas llegaba a casa comía, ni tiempo tenía de tirarme un ratito a descansar que ya tenía que salir de nuevo. Entonces por lo general a la siesta mi humor era... sí, una mierda.
No, pero doña Cendy estaba pum para arriba. Alistó los tacos, se puso una camisita con brillos, se peinó lindo y salió coreando "li, li, li, li, li, li, li, life is wonderful..." Mentira, pero estaba de buen humor =P
La jornada no varió en nada, igual ahí estaba yo toda "pituca" laburando.
Habían pasado unos cuantos dias y unos cuantos encuentros más con el ñorse. Para ese 29 de septiembre yo estaba hasta la coronilla e, inclusive, fue una gran pelea con sentimientos de dolor y sentimientos nuevos para él hasta que me confesó que yo le gustaba.
Esperaba salir y que el colectivo no se me pasara, nada más. Nada de que me había arreglado con la esperanza de encontrar a Orlando Bloom dando vueltas. Soy honesta, me arreglé porque sí. Realmente hacía poco que incursionaba en el arte de prepararme bien. Porque la verdad siempre fui un desastre.
Ya que mi único anhelo era que mi colectivo se dignara a esperar a que yo llegara a la parada, salí casi corriendo a tomarlo.
Cuando llegué a la esquina pude ver cómo se dignaba a pasar, el semáforo en verde me ayudó en la mala suerte y largué un gran:
"la re concha de tu hermana, hijo de puta. ¡¿Por qué siempre te me pasás?!"
ALGUIEN ME TOCA EL HOMBRO.
Oh, crap...
Es una señora que me va a largar un discurso por mi pobre glosario y los improperios largados.
Sí, seguro una señora me está por putear...
Dios... no quiero...
Volteé con tanto miedo, casi cerrando los ojos y los oídos por lo que creí se venía... pero no.
ERA ÉL.
"Hola"
No sé qué contesté, poco recuerdo, estaba muy exaltada.
LO BESÉ.
Me le colgué al cuello.
"¿¡Qué hacés acá?!" Lo volví a besar.
"Te vine a ver..."
Pero yo lo había visto antes.
Yo lo había visto cuando tenía 4 años y quería saber qué era el amor o qué carajo era eso de mariposas en el estómago, caminar de la mano con alguien... Porque yo me dedicaba a eso, a contar a quien viera pasar de la mano para deducir que ellos sí sabían lo que era.
Lo vi cuando quería saber qué era un beso, y cómo se hacía y qué se sentía.
Lo vi cuando quise aprender a sentir sin dolor de por medio.
Yo ya lo había visto. Yo supe quién era apenas vi su comentario y, por suerte, no me equivoqué.
Ese día fue el comienzo de nuestra historia.
Supongo que descubrí las verdaderas mariposas.
Y también las mariposas en origami... como la que me regaló cuando me dijo:
QUIERO ESTAR CON VOS.
=)
4 comentarios:
Muy tierno. Me encantó.
NEREA: Me alegra. Lloré cuando escribí la última parte.
=)
Que tierna. Me alegro que seas feliz. Ojala dure mucho (quien sabe? tal vez para siempre, ¿por que no?) Besos :D
Muy grossa la historia, ya la conocía pero lindo verla escrita asi!
Beso
Publicar un comentario en la entrada